Características de la depresión

La tristeza y la depresión
El uso de la palabra depresión se ha extendido y se emplea con frecuencia de forma coloquial, para referirnos a personas que tienen un bajo estado de ánimo. Pero en el ámbito clínico, ¿esto es así? No específicamente. A pesar de este uso tan extendido, sentirse triste no es un síntoma suficiente para diagnosticar depresión en la práctica clínica e incluso, puede que ni tan siquiera aparezca esa tristeza.
La tristeza es una emoción básica, es decir, es una reacción completamente normal ante ciertas situaciones, que pueden ser negativas y pueden implicar cambios o implicar la pérdida de algo valioso para nosotros. También se produce por empatía, al ver que alguien está pasando por una pérdida.
Por tanto, la tristeza está dentro de la normalidad y aunque puede que no nos guste, es una emoción totalmente válida, necesaria y adaptativa que tiene su función. Y tener un bajo estado de ánimo, la gran mayoría de veces, no se corresponde con un trastorno, si no con las experiencias naturales de la propia vida.
¿Qué caracteriza a la depresión?
Y Entonces… ¿qué caracteriza a la depresión? Un conjunto de síntomas que producen gran malestar y afectan negativamente a diferentes áreas del individuo. Estos síntomas los podemos clasificar en 5 grandes grupos:
Por un lado, están los síntomas anímicos: donde, por supuesto, incluimos un bajo estado de ánimo, pero también irritabilidad, incapacidad para sentir (que sería como una anestesia afectiva), abatimiento, inquietud, pesadumbre, culpabilidad, sensación de vacío o incluso, angustia y ansiedad.
Por otro lado, están los síntomas motivacionales y conductuales como la apatía y la anhedonia, que junto con los síntomas anímicos son el núcleo de la depresión. La apatía es la pérdida de interés y motivación, e incluso la indiferencia, ante los estímulos que nos rodean. La anhedonia es la incapacidad de disfrutar o la pérdida de placer, que se nota especialmente ante actividades que antes sí se disfrutaban. Esto se observa como un estado general de inhibición.
A nivel cognitivo, se puede producir una disminución de las capacidades cognitivas, como la concentración o la memoria, hasta el punto de poder llegar a confundirlo con demencia. Igualmente, aparecen las distorsiones cognitivas y pensamientos negativos que, en ocasiones, pueden tener relación con la muerte o el suicidio.
En el grupo de los síntomas físicos aparece mayor sintomatología somática de todo tipo, pero especialmente alteraciones de sueño. También puede darse alteraciones en el apetito y el peso, fatiga, disminución de la actividad y deseo sexual, molestias corporales y cardiorrespiratorias, etc. En el caso de las alteraciones del sueño y del apetito, pueden producirse tanto por exceso como por defecto.
Por último, pueden producirse alteraciones interpersonales, ya que, fundamentalmente por los síntomas descritos anteriormente, estas se descuidan, presentándose, en muchas ocasiones, un interés disminuido por la gente y las actividades sociales.
Resumen
En resumen, la depresión es un trastorno caracterizado principalmente por presencia de apatía o anhedonia y síntomas anímicos, que se acompañan, además, de un amplio conjunto de síntomas conductuales, cognitivos, físicos e interpersonales, lo que produce un malestar significativo y afectación relevante en la vida de las personas.
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