¿Qué es la autoestima? ¿Cómo identificarla? ¿Cómo intervenir?

La autoestima es el concepto que tenemos de nosotros mismos, basado en la estima, aceptación, respeto y valor que nos otorgamos.
“La autoestima no se hereda, se construye”, (aforismo de Giorgio Nardone) y evoluciona a medida que vivimos nuevas experiencias, es decir, se va formando, desarrollando y modificando con nuestras experiencias y a lo largo de nuestra vida, estando, por lo tanto, muy influenciada por el contexto en el que nos encontramos.
El trato que recibamos en la infancia y adolescencia por parte de nuestro entorno va a definir nuestro nivel de autoestima en la vida adulta. La influencia de los padres en la autoestima de los hijos es decisiva, de ahí la importancia de enseñar a los hijos a ser asertivos, a que conozcan sus derechos, sus limitaciones, sus metas, que sepan decir «no», que sean capaces de pedir lo que necesiten, que sepan gestionar sus emociones, defenderse y, sobre todo, gustarse.
Los 3 grados de la autoestima
La autoestima es siempre una cuestión de grado, nadie carece por completo de autoestima ni tampoco nadie es incapaz de desarrollarla. Podríamos hablar de 3 grados de autoestima:
- Baja autoestima. En este grupo se incluirían aquellas personas que no se conocen realmente y que no actúan acorde a sus necesidades. Siempre buscan la aprobación de los demás y, continuamente, se faltan al respeto a sí mismos y a los demás también.
- Autoestima media. Se incluyen en este grupo aquellas personas que están constantemente fluctuando entre sentirse aptas e inútiles, acertadas y equivocadas, amadas y respetadas solo en ocasiones, a veces valoradas y confiadas, a veces no… Son personas en un constante desequilibrio emocional, en una “cuerda floja”.
- Autoestima alta, óptima. Aquí se encuentran las personas que sienten respeto hacia sí, que se sienten capaces y valiosas y se aman a sí mismas. En consecuencia, hacen, piensan y dicen lo que sienten porque tienen confianza en ellas.
Como dice Nathaniel Branden:
Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es competente para vivir y merece la felicidad y, por lo tanto, enfrentar a la vida con mayor confianza, benevolencia y optimismo, lo cual nos ayuda a alcanzar nuestras metas y experimentar la plenitud. Desarrollar la autoestima es ampliar nuestra capacidad de ser felices.
La autoestima nunca es comparación ni competición, es un estado de paz para la persona, que no se siente en guerra consigo misma ni con los demás. Aprende a no juzgarse a través de los ojos de los demás.
Curiosamente, en la cultura japonesa, utilizan el miedo a no estar a la altura para dar un paso más al día, porque el sentido de la disciplina y del compromiso es una característica fundamental suya. Sin embargo, en el mundo occidental, el miedo a no estar a la altura nos hace sentirnos incapaces, temerosos y nos condiciona, inevitablemente, al fracaso.
Igualmente, las personas exitosas que no tienen una buena autoestima están condenadas a sentirse como impostoras esperando, de forma angustiosa, que alguien los descubra. Es lo que se conoce como el Síndrome del impostor. En estos casos, la persona siempre atribuye el éxito a la “suerte” o la “casualidad”, porque no se sienten valiosas ni merecedoras del éxito.
Pensamientos como “si pudiera ser considerada una buena madre…, si pudiera tener un coche más grande…, si pudiera lograr otro ascenso…” que hacen que busques la autoconfianza y el autorrespeto en todas partes, menos dentro de ti, te abocan al fracaso, porque siempre surgirá ese anhelo por algo más, pero es algo que solo tú puedes generar.
¿Qué cosas podemos hacer para mejorar nuestra autoestima?
Estas son algunas pautas que pueden ayudarte a mejorar tu autoestima:
- No evites los “desafíos” que te propone la vida, ni los delegues. Su afrontamiento te ayudará a desarrollar tus capacidades.
- No intentes complacer a todo el mundo. No podemos caer bien a tod@s.
- No puedes pretender siempre la perfección ya que puede llevarte a un exceso de rigidez y de pérdida del control.
- Establece objetivos posibles, aunque anímate a ir subiendo cada vez un poco más tu listón.
- Anímate a introducir cambios, trabaja tu flexibilidad y adaptación.
- Donde manda el corazón, no manda el cerebro. Aprende a gestionar tus emociones.
- El fracaso nunca es una derrota, es parte integrante de la posibilidad de conseguir el éxito. “Solo estamos derrotados cuando nos rendimos” (aforismo de Li Ping).
Si crees que tienes un problema de autoestima y no te ves con las estrategias suficientes para abordarlo, acude a un profesional de la salud mental que puede ayudarte, con técnicas y herramientas específicas, a recuperarla o mejorarla. Puedes contactar con nosotros aquí.
