Resiliencia

La resiliencia (hardiness), en ingeniería, es la capacidad de un material sometido a altas presiones para recuperar su forma inicial. En psicología, se traduce como la capacidad humana para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y salir fortalecido de las mismas. Aunque el origen del concepto aplicado a la psicología se atribuye a John Bowlby, creador de la teoría del apego, diferentes autores (Rutter, Goddyer, Grotberg, etc.) han influido sobre la evolución de la definición incluyendo las características que deben describir a una persona resiliente. Sin embargo, se considera a Boris Cyrulnik el “padre” de la resiliencia y un referente internacional en el desarrollo de este término. Con sus obras: “Una desgracia maravillosa” y “Los patitos feos”, pone en evidencia los factores de la resiliencia en niños y niñas.

Entre las características que describen a una persona resiliente encontramos las siguientes:

  • Saben que pueden controlar su vida, que tienen una sensación de control. Son independientes y capaces de mantener distancia emocional entre ellos y los problemas.
  • Han establecido un vínculo afectivo con una persona de su entorno durante la infancia (padre, madre, profesor, etc.). Suelen ser personas con una autoestima óptima y con habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas.
  • Tienen sentido del humor, son capaces de encontrar lo cómico en la propia tragedia.
  • Tienen una ideología personal y una voluntad de sentido. Tienen unos valores y unos objetivos que quieren cumplir.
  • Son creativas, capaces de crear orden a partir del caos.
  • Tienen capacidad de pensamiento crítico. Analizan críticamente las causas y responsabilidades de las adversidades que sufren y busca maneras de enfrentarlas y cambiarlas.
Flor en asfalto

Aunque la resiliencia parece algo natural e innato en algunas personas, diversas investigaciones apuntan a que los comportamientos resilientes pueden ser igualmente aprendidos. La resiliencia es la suma de diversos factores individuales, familiares y sociales, además de un proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva y la superación de la persona en un contexto de gran adversidad.

Si quieres entrenar tu resiliencia, a continuación te dejamos algunas pautas que te pueden ayudar:

  • Fomenta tu autoestima. Una autoestima óptima que te ayude a conseguir tus metas.
  • Sé optimista. Busca el lado positivo de las cosas.
  • Márcate metas y objetivos a corto plazo. Objetivos reales y realizables que darán lugar a otros objetivos posteriores.
  • Conoce tus fortalezas y tus debilidades. Conocer tus limitaciones y tus habilidades te ayudarán a conseguir tus objetivos.
  • Verbaliza tus emociones y míralo todo desde cierta perspectiva. Tomar distancia emocional con los problemas te ayudará a encontrar nuevas soluciones.
  • Sé flexible y asertiva. Una buena estrategia comunicativa te facilitará mucho las cosas. Deja la rigidez, la agresividad o la pasividad a un lado.
  • Aprende de tus errores. No caigas en el sentimiento de culpa por los errores cometidos y úsalos como un impulso para acercarte a tus objetivos.
  • Trabaja en tu constancia y tenacidad. El esfuerzo y la perseverancia te ayudarán a conseguir tu recompensa.

Si, aun así, crees que te cuesta mucho sobreponerte después de una situación complicada o no consigues pasar página y superar una pérdida o tragedia que ha acontecido en tu vida, o tienes la sensación de que siempre te derrumbas ante las circunstancias adversas, nuestro consejo es que pidas ayuda a un profesional que te ayude a trabajar la resiliencia.

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