Definiendo ‘autoestima’

La autoestima es un constructo psicológico que ha sido desarrollado desde los comienzos de la investigación científica en psicología. Una autoestima alta por sí sola, no nos haría adaptarnos mejor a la sociedad de hoy en día, pero las características psicológicas que suelen existir en una alta autoestima, como la capacidad de independencia, innovación, capacidad de autonomía personal, responsabilidad personal, capacidad de iniciativa, o confianza en sí mismo, nos ayudan considerablemente a llevar de forma saludable nuestro día a día lleno de cambios.


Existen estudios científicos que defienden que las personas con una alta autoestima sufrirán menos psicopatologías.


Los problemas a los que se enfrenta la definición de autoestima son que existe una amplia variedad de falsos sinónimos que se utilizan indiscriminadamente, sin tener en cuenta que, aunque mínimas, tienen diferencias. Además, se ha convertido en un concepto tan conocido que ha sobrepasado la psicología para ser utilizado en la sociedad, extendiendo su significado e importancia más allá de lo que es correcto También existe la creencia de que la autoestima sólo incluye las cualidades positivas de una persona, que siempre se mantiene el mismo nivel de autoestima, que es muy influyente y que es sinónimo de “alta competencia social”, lo cual es falso.


Con frecuencia, se considera que la alta autoestima depende fundamentalmente de la popularidad, el prestigio, el éxito, los bienes de una persona o lo que la gente piense de ella. Es decir, de los elementos externos a uno mismo y, aunque en cierta manera, esto puede influir sobre la autoestima de la persona, no debemos olvidar que se trata de una experiencia interna. Los elementos externos, como las opiniones de los demás, funcionan como una retroalimentación que contribuye a que se desarrolle y se mantenga la autoestima, algo que podemos ver en la infancia, donde la aprobación de los adultos es fundamental para los niños. Sin embargo, los elementos externos nunca deben ser un factor determinante en la valoración de nosotros mismos, ya que cuando esto ocurre, la persona busca satisfacer constantemente las expectativas de los demás, olvidando así las suyas propias y generándose insatisfacción, inseguridad y ansiedad, aspectos poco compatibles con una buena autoestima.


En definitiva, la autoestima es la valoración positiva o negativa que la persona hace de sí mismo. Una valoración que se acompaña de sentimientos de valía personal y de autoaceptación, lo que incluye también los aspectos negativos que han sido aceptados por la persona. Varía según las experiencias y los elementos internos y externos a ella.

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