Consecuencias del COVID-19 sobre la relación de pareja

Ahora que comenzamos, poco a poco y fase a fase, una “nueva normalidad”, es un buen momento para valorar cómo nos han afectado las medidas tomadas por motivo del Covid-19 en diferentes áreas de nuestras vidas, como, por ejemplo, las relaciones de pareja.

Cada pareja es un mundo y las condiciones en las que hayan pasado y están pasando el confinamiento también. Pero, en líneas generales, se pueden dar dos escenarios. Parejas que lo han pasado juntos o parejas que lo han tenido que pasar en diferentes hogares por distintos motivos, ya sea porque todavía no habían dado el paso de compartir vivienda o porque sus circunstancias laborales o personales no se lo han permitido. Pero, en ambos casos, han tenido que adaptarse a esta nueva situación tan diferente de la habitual.

Pareja cocinando
Soroush Karimi

No es lo mismo convivir con tu pareja cuando ambos tenéis compromisos, trabajo, quehaceres, planes… en definitiva, una rutina donde el tiempo que realmente pasáis juntos es una pequeña parte de las horas totales que tiene el día, que cuando se hace 24 horas y 7 días a la semana encerrados en casa. Del mismo modo, no es lo mismo mantener una relación pudiéndoos ver cuando queréis y vuestras responsabilidades lo permiten, que cuando tenéis que estar un mes y medio sin poder tener contacto físico, aunque apenas os separen unos kilómetros. Si, además, añadimos que estas condiciones no son elegidas, sino que son medidas impuestas por una pandemia, el impacto emocional que pueden suponer aumenta exponencialmente.

La satisfacción que existiera en la relación antes de saltar el estado de alarma también influye. Para una pareja bien avenida será mucho más llevadero lidiar con esta convivencia o separación perpetua, que si la relación ya arrastraba problemas previos. De hecho, se ha visto en otras ocasiones en las que las parejas conviven más tiempo del habitual, como en periodos de vacaciones, que estas situaciones sirven de catalizador cuando hay problemas de fondo en la relación. Es decir, que los conflictos que antes pasaban desapercibidos o se toleraban, se hacen patentes en esas circunstancias y pueden ser el detonante de divorcios y separaciones.

A diferencia de unas vacaciones, el confinamiento tiene otras características que aumentan la tensión que tienen que soportar las parejas. Por un lado, las estrategias habituales con las suelen contar para solucionar los conflictos pueden haberse visto limitadas por las restricciones que se han implantado. Por ejemplo, es más difícil encontrar un espacio donde calmarse antes de sentarse y solucionar esas disputas o poder tener un rato de socialización con otras personas que permita coger perspectiva y ver mejor el punto de vista del otro.

En parejas que se encuentran separadas será más difícil transmitir su amor y cariño ante la ausencia de contacto físico, pues solemos demostrar estos sentimientos a través de caricias, besos o abrazos y ahora éstos les han faltado.

En parejas con hijos o que conviven con familiares dependientes, la carga de trabajo puede ser mayor y por lo tanto mayor será el estrés emocional. En algunos casos incluso se ha de compatibilizar el teletrabajo con estos cuidados. Además, si previamente existían distintas formas de entender la crianza de los hijos o diferencias en cuanto a la implicación de cada uno de los miembros de la pareja sobre la misma, el confinamiento puede haber hecho estallar estas discrepancias. Por no hablar de que, en esta situación, los niños pueden estar más inquietos y requerir más atención debido a la reducción de actividades donde poder dar rienda suelta a su energía y al cambio de las rutinas que estructuraban su día a día.

Niños en ventana
Andrew Seaman

Sin olvidar que, ante estas circunstancias de ambivalencia e incertidumbre, de preocupación por la salud, tanto propia como de los demás, así como de inseguridad laboral por las medidas que se han tenido que tomar, son caldo de cultivo para una mayor irascibilidad y menor tolerancia hacia los avatares de la convivencia.

No quita que, para algunos, estas nuevas condiciones pueden haberles dado la oportunidad de crecer como pareja y de afianzar la relación. Por ejemplo, si la falta de tiempo en común era antes un factor conflictivo, esta ocasión puede venir de perlas. O, si este tiempo juntos ha servido para conocerse mejor el uno al otro y conlleva, por tanto, una mejor comunicación y entendimiento mutuo. Sin embargo, todo parece indicar que las consecuencias negativas del encierro sobre las relaciones tienen más peso que las positivas. De hecho, en China aumentaron las demandas de divorcio tras el confinamiento, y se espera que ocurra lo mismo en nuestro país.

En cualquier caso, tomar medidas drásticas dejándonos llevar por las emociones no es lo recomendable. Ha sido una situación excepcional e inesperada y, que durante este tiempo la convivencia haya podido ser difícil, no implica necesariamente que estos conflictos que ahora mismo parecen irresolubles, no se puedan solventar y remediar. Para algunas parejas, la progresiva vuelta a la normalidad será suficiente para recuperar la armonía perdida. Sin embargo, para otras, puede que esto no sea suficiente, especialmente si existían conflictos previos. En estos casos, se pueden considerar otras opciones, como la terapia de pareja, por ejemplo, que ha demostrado su efectividad en la mayoría de las ocasiones, mejorando la satisfacción con la relación y la calidad de vida de cada uno de los miembros de la pareja.

Las circunstancias son cada vez más parecidas a las habituales, a las previas. Aunque queden ciertos aspectos de la cotidianeidad que se puedan ver afectados sine die, en general iremos retomando poco a poco nuestras vidas, lo cual nos permitirá el acceso a más estrategias y posibilidades de las que disponíamos durante el confinamiento más estricto. Por ello es un buen momento para trabajar en nuestra pareja para paliar los posibles efectos secundarios que esta pandemia pueda haber provocado en nuestras relaciones, impedir que se prolonguen en el tiempo, y, si es necesario, buscar ayuda profesional para que nos ayude en este proceso.

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