El trastorno obsesivo-compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes que producen inquietud, aprensión, temor o preocupación. Estos pensamientos llevan a la persona a realizar conductas repetitivas, que se denominan compulsiones, dirigidas a reducir la ansiedad. Aunque, en un primer momento, los rituales pueden resultar funcionales y la persona cree tener así el control de la situación que le produce la ansiedad, acaban por convertirla en una esclava de ellos.

Chica mirando el móvil de forma compulsiva
Sharon Mccutcheon

Los rituales pueden deberse a una fobia o ser la respuesta a un miedo, pero no necesariamente, ya que también pueden tener como base el placer, un beneficio que se cree obtener de su realización. Además, los rituales tienen diferentes objetivos y pueden estar orientados a remediar situaciones, a prevenir algo que pudiera suceder e, incluso, a propiciar el buen funcionamiento de las cosas. Así, las compulsiones o rituales pueden estar relacionadas con la higiene, la seguridad, el orden o la planificación, entre otros.

Todas podemos tener alguna manía, es algo normal, pero se convierte en problema cuando se vuelve muy exigente y llega a restar calidad de vida.

Lo que está claro es que el TOC produce en la persona que lo padece un gran sufrimiento y puede provocar sentimientos de rabia, vergüenza y frustración hacia ella misma. Además, puede derivar en muchos otros problemas: pérdida de control, falta de autoestima, aislamiento social, etc. Pero no podemos olvidar la gran relación que existe entre el TOC y la depresión: se estima que cerca del 60% de personas que padecen TOC sufren también depresión, siendo el TOC el causante de ésta y no al revés.

El hecho de que sea un trastorno basado en acciones razonables llevadas al extremo nos hace vulnerables a todas las personas. Todas podemos tener alguna manía, es algo normal, pero se convierte en problema cuando se vuelve muy exigente y llega a restar calidad de vida.

El tratamiento de este trastorno puede ser farmacológico y psicológico. En la actualidad los medicamentos de elección son los antidepresivos que, si bien pueden aliviar el problema, no lo solucionan. Por lo que respecta a la intervención psicológica, la terapia cognitivo-conductual (TCC) tiene una tasa de éxito elevada en este trastorno, así como la terapia breve estratégica (TBE).

Libros ordenados por colores
Jason Leung

En Terapias Ágora hacemos un abordaje para el TOC desde ambos enfoques. Desde la TCC con la exposición con prevención de respuesta (EPR), con diferentes estrategias que permiten a la persona adquirir habilidades para enfrentarse a los miedos y debilitarlos.

Desde la TBE se ofrece un enfoque distinto, dirigido a que la persona perciba y sienta su problema desde otra perspectiva. Así pues, es la propia persona la que ha de poner en práctica prescripciones que, aunque en ocasiones pueden parecer originales e incluso paradójicas, están basadas en su eficacia demostrada por continuas investigaciones, tratando de que, en un tiempo breve, descubra por sí misma como funciona el trastorno y por qué lo que ha hecho hasta entonces para solucionarlo no sólo no lo elimina o alivia, sino que contribuye a mantenerlo o, incluso, empeorarlo.

Se trata de un trastorno con buen pronóstico cuya completa recuperación es posible, pero para ello, como siempre y más que nunca, es necesario un doble compromiso, el de la persona que lo padece y el del psicoterapeuta.

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